Hooolaa!
¿Cómo estás? ¿Todo bien, amig@? Deseo que así sea, que la salud te esté
acompañando y que no te falte el ánimo ni tampoco la tranquilidad, pues en
general todos somos en el fondo gente de paz, ¿no es así? O quizá no siempre lo
tengamos tan claro...
En la vida
se dan circunstancias que parecen requerir de nosotros ciertas dosis de lucha y
de espíritu combativo. La cuestión es... ¿por qué y para qué luchas tú?
Canción de Banda sonora de El Hobbit, interpretada por Ed Sheeran
J.R.R. Tolkien, el autor en cuya obra se basan las
sagas de películas de El Hobbit y El Señor de Los Anillos, fue un hombre que
vivió durante las dos grandes guerras mundiales, participando militarmente en
la primera de ellas y todo esto supone una influencia que se refleja en
sus libros de ficción y fantasía, los cuales contienen muchos paralelismos y
símbolos que tratan sobre temas relacionados con el medioambiente, la ética y
por supuesto los conflictos bélicos, algo que se desprende de frases memorables
de sus personajes, como una del sabio mago Gandalf cuando, en la película
"Un viaje inesperado", al entregarle a Bilbo una pequeña espada
élfica, le habla sobre el verdadero coraje, que en las palabras pronunciadas
por este personaje tiene que ver no tanto con " sabercuándo
quitar una vida, sino saber cuándo perdonarla". Gandalf también
intenta mediar poco antes de la Batalla de los cinco ejércitos, también dentro
de la historia de El Hobbit, para que Elfos, Enanos y Hombres sepan conjurar el
peligro de un enemigo común que está a punto de amenazarles con un combate tan
inesperado como letal. Ya en el Señor de los Anillos podemos ver otras frases
célebres, como el discurso de Aragorn, que trata de arengar a las tropas
de los distintos reinos libres de hombres de la Tierra Media que aún no se han
dejado doblegar por el control del señor oscuro.
Fragmento de la película "El retorno del Rey, dirigida por Peter Jackson"
Todos tenemos dentro de nosotros un empuje, coraje de
vivir o afán de supervivencia, que convive con una fuerza aparentemente menos
activa, más tierna, relacionada con la voluntad de amar y dejarse querer, de
confiar, recibir y agradecer aquello que la vida nos brinda y nos ofrece. A
veces parecen fuerzas antagonistas, sobre todo cuando nuestra mente se
desestabiliza y las ideas que ocupan nuestro pensamiento transforman nuestro
instinto de supervivencia en algo que deja de ser natural y se convierte en violencia
cuando vemos al otro con los ojos del enemigo y sobre todo cuando se nos olvida
que la "gente" son personas como nosotros, no bichos ni masa. También
nos puede pasar que convirtamos, más o menos conscientemente, nuestra supuesta
ternura en dependencia excesiva; en una excusa para manipular, dar pena o
posponer aquellas cosas que quizá desearíamos hacer pero no nos atrevemos por
considerarlo inapropiado para nosotros o fuera de nuestro alcance, pero que no
nos importaría que otros hicieran en nuestro lugar. El exceso de agresividad o
la de falta de valentía para cumplir con los retos que nos corresponde encarar
pueden ser fuente de conflictos e injusticias. ¿Qué tiene más valor: la
lucha o la esperanza, la fe o la razón, la inocencia o la madurez, la fortaleza
o la sensibilidad, lo supuestamente masculino o lo supuestamente
femenino...?
"Lucha de gigantes, de Nacha Pop"
¿Por qué es importante responder a esta
pregunta? Porque si tu sensibilidad no hace las paces con tu fortaleza te
será más difícil tener la paz suficiente para no juzgar de la peor de las
maneras al que aparentemente es digno de ser considerado como "malo"
y digno de castigo y tampoco tendrás el nivel de valor necesario para
enfrentarte adecuadamente a la raíz de una opresión injusta. Si consigues
abrazar con comprensión tus momentos de fragilidad y tus momentos de ira, esta
comprensión te permitirá hacerte más fuerte con la experiencia y atemperar tu
dolor y tu rencor. Si tú estás en paz contigo y aceptas tu lado
"fuerte" y tu lado "débil" sabrás usar con mayor equilibrio
aquello de lo que la naturaleza te ha dotado y que bien usado no tiene porque
ser dañino ni para ti, ni para los demás. Aceptamos o rechazamos en otras
personas, lo que hemos aprendido a aceptar o rechazar en nosotros mismos. El
juicio que olvida al otro como ser humano, nunca puede ser un juicio justo.
Hasta que no aprendamos a ver en nuestro interior nuestra dignidad humana, será
complicado poder tratar con esta dignidad a las personas con las que hablamos o
de las que opinamos cada día. Es difícil o raro que no haya conflictos entre
padres e hijos, entre jefes y subordinados, entre hombres y mujeres, entre
ideólogos o políticos de un signo o de otro... pero la lucha y los medios que
empleamos en el combate del día a día, nos plantean si creemos que tenemos un
corazón para amar y ser amados y si estamos dispuestos a hacer las cosas importantes
unidos para bien de todos, con honor y sobre todo por amor. ¿Fácil? No lo
parece para nada ni para nadie, pero ¿vale la pena... te compensa seguir
intentándolo, aunque sea solo por hoy... que es al fin y al cabo el único
momento que posees? Solamente tú puedes responder a eso, tú decides...
Y hablando
de luchas y de fuerzas que no siempre encuentran la forma de darse la mano, aún hoy seguimos viviendo tiempos complejos en los que encontramos división de opiniones sobre
política, ciencia, salud, economía... En estos momentos de incertidumbre mando
mucho ánimo a todos los que siguen sufriendo las secuelas, daños y consecuencias de aquella no tan lejana pero desoladora pandemia, en su salud o en su forma de vivir y de ganarse la
vida.
"
"Show must go on, Queen y Celine Dion"
Quiero darle las gracias a todas las personas que me
apoyan en lo que hago, especialmente con ocasión de los conciertos en los que tengo la ocasión de disfrutar en primera persona sobre el escenario de la bendita música, cuya patrona es Santa Cecilia, cuando he recibido
felicitaciones públicas y privadas y ánimo para seguir luchando por dar a
conocer ese lado sensible, aparentemente frágil o accesorio para algunos, que
es la música, pero tan esencial para explicar muchos
momentos en mi vida, que me han conectado conmigo y con los demás. En esa
supuesta "lucha", puedo decir que felizmente la ganadora ha sido
ella; pues la música siempre ha salido a mi encuentro, desde que tengo uso de
razón ha llenado mis días y mis noches, despierto y a veces también en sueños:
las casualidades, los encuentros con acontecimientos y personas siempre
me llevan a encontrarme con ella y ella tiene la costumbre de ponerme en
contacto con los demás. Gracias a todos por estar ahí, gracias a la música por
sacar tanto de mí, mi parte más valiente y también la más tierna... y gracias a
Dios y a la vida por permitirme tocar las emociones, viajar a mi interior y
salir fuera de mí y unir mi mente con mi corazón, mi fragilidad con mi
fortaleza, mi vida interior con mi vida social, mi lado terrenal con mi parte
espiritual, mi razón con mi intuición, mi amargura y mi dulzura... La música es
un instrumento de paz interior y exterior (ya conocerás el dicho de que la
música amansa a las fieras) y es la mejor receta para llenar de sabor
todo lo que vives. No te rindas, aunque a veces te parezca que te
encuentras ante un cierre de telón o ante un adiós sin retorno, solo el tiempo
te podrá desvelar si no estás simplemente ante al final de un capítulo
que acaba en un CONTINUARÁ... La historia sigue y el espectáculo continúa. Así
que, ya sabes... nunca dejes de cantarle a la vida...
He aquí otro recuerdo de mi blog, éste de principios de 2021, adaptado al formato de blog con el que me siento más cómodo para expresarme y que por diversas circunstancias tuve que dejar de usar en aquel momento; lo rescato ahora para poder dar continuidad a una lista sucesiva con todas las entradas de forma agrupada que facilite el acceso rápido al total de ellas.
Hola amigos!
¿Cómo estáis? Deseo que os encontréis bien, dentro de los altibajos que las
circunstancias de estos tiempos nos traen y que afectan a veces al día a día de
cualquier persona, cualquiera como yo que también he tenido que atender a
ciertas emergencias que han demandado de mí tiempo y energía
considerables y que no me han permitido seguir mis planes tal y como los había
trazado, incluyendo mi humilde contribución en este blog de música y emociones,
que intento ofrecer al menos una vez al mes y que en estos últimos meses ha
sido tan irregular como la montaña rusa existencial que todos hemos
tenido que arrostrar desde que, prácticamente hace un año, empezaron a saltar
las alarmas de lo que se nos venía encima con el brote -epidemia- pandemia de
esta especie de plaga maldita en la que se ha convertido el coronavirus
Covid-19 con sus distintas cepas y mutaciones...
Ante estas
dificultades cada uno hacemos lo que creemos que podemos hacer, en general...
porque a veces la implicación de algunos es nula o inexistente. A pesar de las
decepciones y de mis momentos de rebeldía e indignación, al final siempre he
llegado a la conclusión de que la energía más poderosa de este mundo es el amor
que ponemos en lo que hacemos y quiero seguir pensando así... porque ese amor
que otros pueden llamar devoción, entrega, vocación, empatía, estima o respeto
es una cualidad humana que impregna de belleza los jardines, las pinturas,
esculturas, edificios, poesías, canciones, recetas culinarias, métodos de
enseñanza o cualquier otra cosa que queramos hacer con cierto grado de maestría
y cuidado... sin cariño, lo que realizamos pierde sabor y luz, pierde sentido,
porque somos personas cuyas acciones acaban dejando huella en la vida de otras
personas iguales en dignidad a nosotros, iguales también en fragilidad, algo
que recordamos especialmente cuando tienen lugar catástrofes o grandes males comunes...
Todos venimos al mundo de la misma manera y todos nos iremos igual...
Somos
seres gregarios que salimos adelante en grupo como sociedad... o directamente
no salimos. Nuestras acciones pueden ejercer un efecto muy positivo en otras
personas y otros seres, pero también, llegados al extremo de la estupidez, de
la intolerancia, de la desidia, de la corrupción o directamente de las ganas de
hacer daño a otros, podemos ser la causa de nuestra propia ruina y de la caída
de nuestra civilización. Sin valores y sin ideales, sin ese amor a la
humanidad, se pueden llegar a cometer verdaderas barbaridades, cuando nos
olvidamos de que todos los seres humanos, piensen lo que piensen, crean en lo
que crean, vengan de donde vengan, posean lo que posean o tengan la edad que
tengan... son personas como nosotros, valen tanto como nosotros y no son bichos
que aplastar, ni paja que quemar, ni basura que tirar, ni trastos que
desguazar, ni dianas contra las que disparar.
Hablar de valores e ideales ¿es poco importante? Yo creo que todos
necesitamos de un tiempo para darnos cuenta de lo importante que es saber qué
es lo que guardamos dentro y de saber qué queremos hacer con nuestras
decisiones, pues corregirse a tiempo es algo necesario para mejorar la calidad
de nuestras vidas, ya que tanto el ambiente como nuestros hábitos negativos
podrían llevarnos en último término a perder el norte y a descentrarnos de lo
realmente importante en nuestra vida. Quien piense que la ética no es algo
prioritario para una vida HUMANA, debería dejar aparcada cualquier carrera
profesional relacionada con la política, con la enseñanza, con la medicina, con
la religión, en definitiva con cualquier tarea que pueda suponer cuidar de los
otros. Al menos hasta caer en la cuenta de que tener resueltos o en vías de
solución nuestros "temas pendientes" es fundamental para poder
ofrecer la mejor versión de nosotros mismos a un mundo que a veces nos pide,
más que limosna, un verdadero regalo de aquello que quizá no nos sobra en
momentos en los que dar esa paz y ese amor cuando escasea afuera se convierte
en una tarea complicada, que requiere de mucho corazón y también de cierta
estrategia y formación, tarea que también requiere de cuidar al que cuida...
¿Te acuerdas de los aplausos a las 8...?
En este
mundo y en este país, sin ir más lejos, hay muchos que en su día iniciaron sus
estudios y proyectos profesionales con la ilusión y las ganas de ofrecer lo
mejor de sí, pero que se encuentran con que faltan medios y recursos para dar
una atención de calidad; esto puede llegar a ser muy duro cuando las
responsabilidades de unos y de otros afectan al bienestar psicológico y físico
de una persona o colectivo de personas, más concretamente, cuando la escasez de
personal o de material puede repercutir en la salud y en la vida de otros. Toda
mi solidaridad con todos los servidores públicos esenciales que se han visto y
aún hoy se ven cercados por el peligro del contagio, por el miedo a contagiar a
sus seres queridos, por la precariedad y la falta de medios materiales y
personales... Mucho ánimo a los médicos, enfermeros y demás personal sanitario,
ánimo a profesores y maestros, ánimo a los trabajadores de las residencias de
mayores, personas con discapacidad, personas sin hogar, policía, bomberos,
personal de mantenimiento y limpieza de nuestras calles, parques y jardines,
transportistas, repartidores, suministradores y vendedores de productos y
servicios básicos, etc... Ojalá la sociedad siempre sepa valorar las
dificultades a las que os enfrentáis cada día.
¿Sería mucho
pedir que los que tienen responsabilidades a la hora de suplir de medios para
prevenir y para corregir los problemas que nos afectan a todos, pudieran
recuperar la ilusión por dar un servicio público, poner los pies en el suelo e
interesarse por apoyar y ayudar a crecer el talento de nuestra sociedad:
médicos, profesores, investigadores científicos, educadores sociales,
cooperantes, artistas, etc...? ¿Es muy ingenuo pretender que los más altos
servidores públicos nos vuelvan a motivar, y de alguna forma, nos vuelvan a
inspirar y a enamorar?
Pero a veces
no parece ser suficiente pedir... los poderosos cobran a precio de oro la luz y
el gas con el que las personas se tienen que calentar justo cuando más frío
hace, las grandes compañías farmacéuticas suscitan dudas y sospechas a la hora
de honrar el compromiso del reparto de las vacunas incluso entre los países más
desarrollados y los políticos... ¡¡ay los políticos que aprovechan cada segundo
para hacer postureo y ponerse medallitas, autoproclamarse superiores mientras
desprecian al resto y se declaran incompetentes para trabajar en equipo hasta
por asuntos en los que nos va la vida...!! A veces queremos tener la esperanza
de que esta vez sí, que cumplirán sus promesas, que bajarán a la arena y se
mojarán... pero justo en el último momento saltan el charco y siempre se nos
queda cara de bobos sin serlo, porque una vez más nos hemos quedado sin la
solución definitiva cuando creíamos estar más cerca de lograrlo; esa
débil seguridad se nos cae a los pies y estamos a punto de derrumbarnos... o
casi... 😞
Casi
nunca dejo entrever en redes sociales donde vivo exactamente, ni qué estoy
haciendo en el momento preciso de publicar... ni pretendo significarme haciendo
un discurso ideológico o político... hoy por hoy, ese no es mi punto ni mi
papel en la vida. Yo suelo preferir ser una pequeña llama antes que un incendio
o una leve brisa antes que un huracán. Vaya por delante que no pretendo meterme
con nadie... a menos que la situación clame al cielo. Si apelo al poder de la
palabra en este día es porque existen en este mundo personas que por desgracia
no tienen apenas voz para hacerse visibles. Más cerca de lo que pensamos. Quizá
en el mismo corazón de este país, aquí en Madrid, en la capital de
España. Se ha hablado bastante, no sé si lo suficiente, sobre la
discriminación y el maltrato por diferencia de raza o de religión, acerca
del desamparo que el año pasado sufrieron los mayores en las residencias, con
quien me solidarizo completamente, y también de la pobreza y de la falta de
accesibilidad a las vacunas en el Tercer Mundo. Lamentablemente, mirando un
poco más cerca, podemos ver además que todavía aquí y en estos tiempos de
enfermedad pandémica, existen colegios donde aún no hay enfermeros... eso si
hablamos de nuestros niños. Si eso hacemos con los que serán el futuro,
¿qué no haremos con los que muchos ya han dado por perdidos, los desahuciados
de la sociedad, las personas sin hogar?
Para los
usuarios de los centros de acogida para personas sin hogar y sus cuidadores
afrontar una crisis sanitaria confiando en la protección de un estado al que se
presupone garante de una serie de derechos y de los medios para hacerlos
efectivos según la Constitución suena muy bonito... casi, casi como a
música en nuestros oídos...
Pero la
realidad es que, si bien en un principio se intentó dotar de refuerzos de
recursos personales y materiales a este tipo centros, los contratos expiraban,
las desinfecciones preventivas se dejaban de efectuar y así las cosas el final
del verano llegó, a la par que terminaban los primeros contratos de
personal de refuerzo... coincidiendo, con brotes afectando a usuarios y a
profesionales infectados entre agosto y septiembre del 2020, con el hotel
medicalizado para personas sin hogar cerrado durante semanas hasta poder tratar
y aislar debidamente a los usuarios de albergues que no cuentan con
habitaciones ni duchas individuales, por lo que es imposible evitar que
los contagios se extiendan al resto de residentes que, meses más tarde desde la
contención del primer brote, aumentaron en número bruscamente con la llegada de
la borrasca Filomena, que ayudó a disminuir la distancia y a aumentar el riesgo
de contagio. El segundo brote estaba más que cantado y a mediados de
enero del presente año 2021, el coronavirus, que no entiende de política, ni de
falta de previsión ni de borrascas heladoras, quiso volver a estos albergues
para ser un huésped más y sin mucha prisa por marcharse hasta la fecha
presente...
Como es
evidente, las medidas que estaban justificadas en marzo del pasado año por la
pandemia, siguen estándolo ahora porque el coronavirus que motivó su puesta en
marcha sigue entre nosotros, pero, aunque, después de muchos días y muchos más
contagios, algunos de los usuarios con casos positivos han podido ser
trasladados a un pequeño hostal, el hotel medicalizado requerido vuelve a no
estar disponible, en un momento del año cuya llegada todos temíamos y justo
cuando se oye hablar de nuevas y más contagiosas cepas, como la británica.
Cuando cualquiera de nosotros tenemos síntomas leves ya supone una situación
bastante comprometida pasar el covid en casa, sobre todo cuando vivimos con
otras personas y sobre todo si estas son de alto riesgo por su edad o patologías
previas. Las personas sin hogar de estos albergues, donde viven un número
considerable de usuarios, requieren de una supervisión especial y el
dispositivo para que pasen el covid cuando se trata de síntomas leves implica
la labor de profesionales que puedan atender sus necesidades de apoyo para
adaptarse. Todo esto también suena a sentido común, casi no hace falta ni
recordarlo, como los bellos artículos de nuestra Constitución de 1978,
entre los que vienen a mi memoria los que hablan de derechos como los de igualdad,
de petición, de salud, bienestar de la tercera edad, o de la tutela de
los derechos mencionados por parte de los poderes públicos y del
compromiso del Estado para hacerlos efectivos (Art. 9.2,
Art 14., Art. 29, Art. 43, Art. 50,
Art. 53, Art 54, etc...) y no dejar en el terreno de la
ficción o de los cuentos de hadas asuntos que se supone rigen la forma de
funcionar de todo un país civilizado y defensor de los Derechos Humanos.
Dicho
esto... cuando la historia se vuelve a repetir y después de haber pasado ya por
un primer brote, yo no me dejo de preguntar ¿por qué si todos somos iguales
ante la ley no se dispone del dispositivo medicalizado para personas sin hogar
listo a tiempo para contener el segundo brote mientras hay presidentes o
presidentas autonómicas que se pueden permitir ir hasta a uno de lujo? ¿Dónde
está el espacio de los grandes hospitales de campaña o el gran espacio de los
hospitales de nueva creación para las personas con síntomas leves de
coronavirus que no tienen hogar para aislarse o que conviven en una habitación
o albergue con muchas más personas, al igual que tantos mayores de residencias
no medicalizadas ni medicalizables ? ¿Por qué, si el virus no se ha erradicado,
meses después, la Administración, en vez de prevenir, solo vuelve a
desinfectar cuando surge otro brote igual que el que reza a Santa Bárbara
cuando truena? ¿Por qué aún no hay suficientes enfermeros y refuerzo de médicos
en los hospitales, residencias de mayores y, en este caso concreto, en los
recursos para personas sin hogar si la pandemia no ha terminado, para poder
hacer algo tan común en cualquier institución de servicio público como tomar la
temperatura diaria a todos o sustituir de forma suficiente a los profesionales
contagiados para poder seguir dando con estabilidad una atención de calidad,
hacer tests de antígenos y PCR en el momento preciso, etc...? Ya se sabe que
más vale prevenir que curar, pero como dicen en mi pueblo siempre
ha habido ricos y pobres, igual... igual... no somos tan iguales a los ojos de
los que tienen que salvaguardar los derechos de estas personas sin hogar que,
lejos de sentirse en igualdad de condiciones, se han vuelto invisibles para
casi todos.
¿En
qué momento pensaron nuestros dirigentes que la pandemia había acabado para
dejar de actuar de forma decidida y decisiva? ¿En qué momento han podido llegar
a la conclusión de que con ir a hacerse una foto en navidad es suficiente para
conocer la realidad de las personas sin hogar? ¿En qué momento cargos públicos
con competencias en materia de servicios sociales se han aislado hasta tal
punto de la realidad del ciudadano de a pie que no perciben lo que está pasando
en los dispositivos de la red de atención a personas sin hogar? No sé en qué
momento puede una persona olvidarse de su verdadera vocación de servicio, quizá
los asesores, el acomodamiento, el sueldo... en definitiva, el poder,
anestesian de una forma misteriosa a las personas cuyas decisiones pueden hacer
un gran bien a tiempo pero que lamentablemente casi siempre llegan tarde... si
es que llegan... y si lo hacen suele ser con la situación desbordada y
ante la presión de la prensa, de las redes sociales, o de reclamaciones que
apunten un poco más allá para mostrar a la luz su escaso interés y compromiso
con los derechos fundamentales de estas personas, uno de ellos la igualdad a la
hora de acceder a la salud como todos en teoría deberíamos poder
hacer.
Mientras la
esperada solución termina de llegar... como ya se puede ver en algunas notas de
prensa, se están dando condiciones penosas y peligrosas en los centros de
acogida de la red de atención a personas sin hogar de Madrid. La situación es
tensa y arriesgada en todos los sentidos de esta palabra y a los usuarios no se
les puede pedir más, ni a sus cuidadores tampoco. Es frustrante para los
trabajadores no poder dar un servicio de calidad... Llegados a este punto, lo
que resta por hacer es visibilizar lo que se ha vuelto invisible, reclamando de
todas las formas posibles... desde la preocupación, el respeto, la vocación, la
devoción y la estima, con el deseo sincero de que se produzca una
necesaria reflexión que permita prevenir o al menos contener más eficientemente
posibles futuros brotes en estos centros y en cualquier otra institución donde
se trabaje con personas. Quiero seguir pensando, en este mes en el que tanto se
hablará de amor, que la estima y el respeto, el coraje, la defensa y el apoyo
que ofrecemos cada día a nuestros compañeros de trabajo y a las personas para
las que trabajamos será el que traiga el remedio al clamor de un pueblo en el
que malviven ancianos, personas sin hogar, personas bajo la amenaza de la
pobreza cultural, económica y energética, pacientes con cáncer y otras
enfermedades que no pueden ser bien atendidos a tiempo por un un sistema de
sanidad flaco y extenuado y cualquiera que pueda ser vulnerable ante las
amenazas de un mundo que se olvida del significado de la palabra dignidad .
¿Será eso posible?
Gracias por
la paciencia y comprensión, sé que últimamente no os he dedicado el tiempo que
me habría gustado y que la distancia y la tensión de la pandemia pueden hacerme
parecer más serio o más distante, sobre todo por el miedo a ser portador de
este enemigo invisible y por el temor a contagiar a las personas con las
que y para las que trabajo, y por supuesto también a mis amigos y a mis
seres queridos a los que tanto echo de menos y a los que intento alejar de un
peligro que no escapa ya a los ojos de casi nadie...
Y a ti que
echas en falta que quede contigo, que te salude más cariñosamente, que nos
veamos más a menudo, espero que entiendas que mi forma de mostrarte mi cariño y
mi respeto es manteniendo la distancia hasta que haya más garantías de salud
pública para todos en todas partes. No tengo abrazos para darte, no tengo
sonrisa que puedas ver tras la mascarilla, pero todavía me queda la palabra
para decirte que TE QUIERO, y que esta es mi forma de protegerte.
También como
artista puedo enviarte mis mejores deseos a través de letras de canciones como
esta, que compuse hace tiempo para levantar el ánimo de alguien que atravesaba
un momento complicado. Confío en que algún día podamos cantarla juntos para
celebrar de nuevo la vida.
Se despide
ya, con todo cariño, uno que... a ratos se dedica la música, a veces
cuida de las plantas, a ratos cuida de las personas... pero siempre y sobre
todo, alguien que es humano como tú y humano como todos.
Normal...
-contesté cuando me preguntaron cómo estaba al poco de haber recibido una
triste noticia, mientras sentía el calor en mi cara y la humedad en mis
ojos. Y es que todos, más tarde o más temprano, nos encontramos con una inquietud, una confusión o incluso con un dolor que nos deja descolocad@s.
Cabeza Abajo, VEINTIUNO
A
veces nos parece que determinados comportamientos no son apropiados o adecuados
o simplemente se nos antojan difíciles de explicar, sobre todo si no los
encuadramos en su contexto. Vemos la punta del iceberg, eso no requiere de un
talento especial, pero ignoramos a menudo qué ha pasado para que una persona
llegue a hundirse en una depresión o en trastornos psicológicos más
complejos.
Por
supuesto que todos tenemos derecho a sentirnos de una determinada manera en
cualquier momento. Lo que suele ocurrir es que la frecuencia de sucesos
estresantes según la experiencia estudiada en el campo de la psicopatología es
mucho mayor en aquellas personas que acaban desarrollando enfermedades mentales
graves; es decir, que si una persona típica o comúnmente llamada
"normal" sufre un trato degradante, una agresión, una separación, la
muerte de un familiar cercano, la pérdida de un empleo, un accidente o viaje
traumático, una enfermedad propia o de alguien importante para sí, etc... de
cuando en cuando a lo largo de toda su vida, se calcula que las personas que
llegan a desarrollar una patología mental grave han experimentado al menos 7
eventos traumáticos en un periodo de tiempo muy corto. Aunque sea fácil
decir que algo o alguien no está "normal" si supiéramos un poco más
de su historia a lo mejor sí que nos parecería lógico que algunas personas,
quizá más cada vez, se encuentren en un estado de deterioro psicológico
considerable...
Quiero aprender, El Canto del Loco
Vivimos
en una sociedad cada vez más individualista y aunque esto tiene sus ventajas
también tiene muchos inconvenientes, sobre todo para los más vulnerables,
diferentes o para los que simplemente no están acostumbrados a vivir de una
determinada manera y encuentran dificultades para adaptarse a las rápidas
transformaciones dentro una misma sociedad con sus cambios de modas, sus
diferencias intergeneracionales entre jóvenes y mayores, diferentes modos de
pensar y vivir dentro del mismo país o incluso de la misma ciudad y por
supuesto los choques culturales que padecen personas venidas de otras
regiones del mundo con otras formas de vivir, de moverse, de sentir su
espiritualidad o de explicar los fenómenos que ocurren en su vida cotidiana. La
música también es a veces un reflejo del malestar emocional, de la inquietud,
de la tristeza, de la rabia... pero también puede ser terapia y curación, o al
menos un apoyo para expresar y desahogarse, para tranquilizarse o para
animarse. De esto se hace eco muy frecuentemente este blog, que trata sobre
temas diferentes pero casi siempre desde un enfoque musical, pues la música es
el lenguaje del alma y es, entre otras muchísimas cosas, una herramienta para
comunicar/se, para conocer/se y para despertar fuerzas insospechadas en nuestro
interior y abrir sellos y resortes olvidados tal vez por lo que a veces
malentendemos como madurar y que en ocasiones es un alejamiento y una
desconexión de nuestra verdadera esencia, lo cual acaba repercutiendo en una
falta de sensibilidad para saborear y disfrutar la vida, para saber sentirla en
las buenas y en las malas. Este alejamiento de nuestra sensibilidad
probablemente no es casual, quizá nuestra sociedad aparentemente transgresora
pero curiosamente uniformadora, superficial, hiperproductiva y megarracional
hasta el extremo no nos invita a la reflexión, ni a la apreciación de la
riqueza de los diversos detalles, ni al conocimiento de nuestro interior y al
disfrute de la música o de otras artes o disciplinas que no dejan de ser parte
indispensable de nuestro "ser persona". Sí, claro que hay personas
enfermas, tanto como las sociedades enfermas e insanas en las que tratan de
vivir y relacionarse...
El
Espejo, Sergio Contreras
Afortunadamente, a pesar
de la falta de profundidad, de cariño y de cuidado que a veces impregnan la
atmósfera reinante, algunas canciones incluidas, todavía quedan personas que
con su arte tocan el alma, sensibilizan, conciencian y van un poco más allá de
lo que está en la superficie. Podemos encontrar la fuerza en letras y momentos
que nos abran las puertas a cambios en nuestras sociedades, que quizá comiencen
en un cambio en nuestros ambientes, ideas y actitudes. Algunas veces con lucha
reivindicativa...
"This
is me" tema de la película musical The greatest showman.
Otras veces haciendo las
paces, también con nosotr@s mism@s...
Siendo
uno mismo, Manuel Carrasco.
Y todo esto, ¿cómo se
puede lograr? Pues ya lo dice el refrán que hay que sembrar para recoger...
Invertir recursos, prevenir antes que curar... pero también es precisa la
voluntad de invertir tiempo a nivel grupal e individual para invertir la
situación. Todos necesitamos de nuestro rincón de la calma, de nuestro momento
de conexión con nuestro interior, de nuestro saber identificar qué nos pasa, de
disfrutar y valorar lo positivo pero también saber digerir y llorar, aunque sea
de pie, lo negativo. Si la sociedad no reacciona desde arriba hasta abajo, o
desde abajo hasta arriba..., si el tiempo o el dinero destinados a la
investigación y a la medicina, al aumento de profesionales de la psicología en
el ámbito de la sanidad pública, a los servicios sociales, a la cultura, a la
educación, al arte, a la poesía, a la música... no nos parecen prioritarios ni
importantes, entonces estamos queriendo que un coche de gasolina funcione con
gasoil...
Human, Rag'n'bone
El ser humano
tiene unas necesidades básicas de descanso, de espiritualidad, de
introspección, de autoconocimiento, de autocuidado y de cuidado de las
relaciones con el otro... que cuando no son resueltas adecuadamente sufre una
disonancia y un malestar que acaba contaminando su ser y trascendiendo al resto
de la sociedad. Si no sabemos parar, si no todo son prisas, rapidez e
inmediatez, entonces quizá prefiramos vivir como máquinas en vez de como
personas, pero lo que "es" es; nosotros somos personas y no volamos
como los pájaros, ni respiramos bajo el agua... No podemos llevar una vida
digna ni sana si no reparamos en como el hombre, quizá más en las sociedades
llamadas a sí mismas modernas, se aleja cada vez más de lo que le hace
humano.
Termino ya por hoy este
ratito de reflexión y descanso, de conectar con la fuerza interior que la
música sabe pulsar y tocar también a través de nosotros... Existen muchos
instrumentos, también nuestra voz puede serlo, pero lo que le da brillo y
profundidad a todo arte está en el interior, en la emoción y el corazón que le
ponemos, sino el sonido se quedaría frío, vacío... Si has llegado hasta aquí
supongo que no consideras este momento como tiempo perdido, sino como algo
normal en una vida humana normal. Ojalá cada vez más sepamos cuidarnos y
cuidar, especialmente de aquellos que ahora parecen haber perdido los estribos
de su vida, quizá por falta de los momentos, las palabras y las personas
adecuadas para nutrir su mente y su alma de las actitudes más sanas. Te deseo
la valentía del reconocimiento, la aceptación y de la búsqueda de ayuda siempre
que lo necesites, pues es tu derecho como miembro de algo más grande y
más antiguo que tú y en eso consiste también vivir como persona en la sociedad
a la que perteneces.
El arte, la cultura, la
música, nos recuerda que somos personas, que tenemos alma, corazón... y que
podemos vivir y sentir intensamente.
Toc, Toc, de la Banda Sonora de la película Toc,toc,
interpretada por Macaco
A
pesar de las dificultades y cicatrices que todos tenemos, que tu locura sea
sobre todo y en lo posible de amor y alegría y que nunca dejes de cantarle a la
vida.
Esta entrada del blogg supone la recuperación y reedición de una reflexión realizada en agosto del año 2020 en un formato al que yo me adapto más fácilmente para compartir mi experiencia con esta mi querida música que me ha acompañado en los diferentes momentos de mi vida; Este formato de blog, que tuve que abandonar por diversas circunstancias, ahora lo recupero de modo que sea más fácil dar continuidad a esta tarea que inicié a finales de 2016 y que, en el caso de esta entrada, es una humilde crónica de un tiempo que dejó una huella imborrable en la historia reciente del mundo; la cual quizá, llegado el tiempo adecuado, tengamos el coraje de volver a mirar y recordar para seguir aprendiendo...
Nunca
antes en mi vida me habían preguntado en tantas ocasiones por mi salud, ni me
habían medido tantas veces la temperatura ni me habían hecho, claro está,
pruebas de detección de virus para poder continuar trabajando. En medio de
tanta alarma, nos damos cuenta de lo afortunados que somos mientras estamos
sanos; esa frase tan manida de "éramos ricos y no lo sabíamos" resume
muy bien los deseos y añoranzas de tiempos pasados en los que la salud y la
libertad eran tesoros que quizá pasaban demasiado desapercibidos.
La
salud se asocia rápidamente al ámbito de lo físico, aunque también es un estado
de bienestar psíquico y social. Cuerpo-mente-ambiente son áreas de nuestra vida
que están relacionadas entre sí, cuando una de ellas mejora afecta al bienestar
de las otras; cuando la mente, el cuerpo, o el ambiente empeora también acaban
apareciendo daños colaterales en el resto de estas áreas que están tan
inter-conectadas. Y es que "hay veces que sin saberlo... con tristeza
enfermamos el cuerpo..." como dice el comienzo de la letra de una de mis
canciones. Está claro que la palabra salud va mucho más allá de la salud
física, abarca también un nivel importante de bienestar emocional y social.
Aunque no todas las enfermedades tienen su único origen en nuestro estado de
ánimo, parece bastante asumido por la opinión general, que sensaciones
permanentes de malestar como el estrés pueden favorecer la bajada de las
defensas y un mayor deterioro y envejecimiento de nuestros tejidos, debido
entre otras causas, a que las hormonas que se generan ante una situación
interpretada como peligrosa destruyen y consumen nutrientes como las vitaminas,
y si esto se prolonga en el tiempo puede llegar a ser perjudicial para nuestra
salud. También sabemos que la ansiedad, la tristeza o la ira suelen provocar
tensión y rigidez muscular, dolores, problemas gastrointestinales, etc ... Por
eso es muy importante aprovechar a tiempo las señales que el cuerpo nos manda
para fijarnos en aquello de nuestra situación y de nuestra actitud que requiere
ser mejorado y también es muy importante ver el lado bueno de las cosas, con
mensajes que nos alienten desde primera hora de la mañana, para empezar el día
con buen pié. ¿Se te ocurre algún recurso donde encontrar esos mensajes? Con
mayor o menor salud, hay un lenguaje que tu cuerpo sabrá entender, hables el
idioma que hables; yo llevo media vida buscando ese tipo de melodía... y creo
que hoy he encontrado unas cuantas, pero, ¿qué te voy a decir... que tú no
sepas?
Existen
muchas iniciativas, unas más anónimas y otras más conocidas, llevadas a cabo
por artistas que suponen una inyección de solidaridad, de ánimo y de apoyo para
personas enfermas y también para profesionales de la salud, cuya labor se ha
mostrado especialmente esencial, como siempre lo ha sido y como nunca se ha
visto, en muestras de reconocimiento público y en algún premio, aunque
seguramente para las personas que han vivido en primera persona o en primera
línea de batalla la lucha contra una enfermedad grave, la mejor recompensa sea,
a nivel social, la dotación de mayores medios y recursos humanos, técnicos y
materiales y, a nivel individual, el aprendizaje de buenos hábitos de
prevención, auto-cuidado y buenas prácticas; en defensa de la salud de todos y
respetuosas con el trabajo y sacrificio de los profesionales que protegen y
salvan nuestras vidas, un esfuerzo que bajo ningún concepto deberíamos echar
por tierra.
En
cuanto a lo que podemos hacer a nivel personal, aparte de respetar y no poner
en peligro la salud de los demás, está por supuesto cuidar bien de nuestro
cuerpo. Ya conocerás ese proverbio milenario que usaban en la Antigüedad los
romanos y que nosotros en castellano nos decimos a nosotros mismos, sobre todo
a primeros de año: "Mente sana en cuerpo sano". Hacer ejercicio
moderado te mantiene más ágil, favorece el aumento de tu capacidad pulmonar y
resistencia al esfuerzo, a parte de ayudarte a eliminar toxinas a través del
sudor. Si te cuesta motivarte para ponerte en forma, oír canciones con ritmo
animado te puede ayudar a levantar peso, correr o al menos a caminar ligero.
Las endorfinas que genera el deporte o el baile contribuirán a despejarte
también mentalmente y ayudarte a encarar con más ánimo un examen o jornada de
trabajo. Sin ánimo de tocar temas complicados, la nutrición es un punto
importante: la buena alimentación, sin excesos de determinados tipos de
azúcares, grasas y algunas proteínas puede ayudarte a no generar sustancias que
cuando se acumulan en el cuerpo, pueden llegar a ser nocivas para el tandem
cuerpo-mente. En esto como en todo, cuanto menos procesada esté la comida que
preparas mejor... siempre que puedas usa productos de temporada y trata de
elaborar tus propias comidas para evitar en lo posible conservantes, así como
alimentos pre-cocinados que en el mejor de los casos pueden haber perdido
propiedades por el paso del tiempo o la forma de preparación. Además, los
alimentos frescos tienen más nutrientes, se saborean más y sacian antes, con lo
cual, con menos comida te llenas antes de energía y salud.
Siguiendo
con proverbios, hay quien dice que "somos lo que comemos" y también
quien dice que "somos lo que pensamos". "Piensa bien y vivirás
mejor" es una manera de simplificar el hecho demostrado de que nuestros
pensamientos afectan a nuestro modo de desenvolvernos en nuestra realidad.
Según los mensajes que nos enviamos a nosotros mismos, así generamos unas
determinadas emociones y en general actitudes con sus respuestas que se
reflejan en comportamientos diferentes según el tipo de ideas que asumimos como
filosofía de vida o que elaboramos como conclusiones derivadas de los sucesos
que vivimos. Lo que creemos afecta a nuestros sentimientos y conductas y es muy
importante que nuestro lenguaje interior sea constructivo y no al revés. Tener
pensamientos ponderados, templados, realistas ayuda bastante, mucho más que
ideas bonitas o superpositivas que si no se asientan en alguna base real
pueden hacernos volcar nuestro optimismo a la primera de cambio. Ya se sabe que
la verdad es la mejor medicina y la verdad no suele ser radical ni extremada.
La realidad, como la buena música, está llena de matices, de diferentes sonidos
y timbres que si se aceptan pueden llegar a componer una buen armonía, al igual
que una buena pieza interpretada por una orquesta, una buena receta culinaria
que combine bien lo dulce y lo amargo o una buena pintura con sus colores, sus
luces y sus sombras. Saber contar las cosas buenas que hay en tu vida,
aceptando las carencias pero sin exagerar ni dramatizar puede ayudarte a
disfrutar sencillamente de una serena alegría y cierta sensación de paz,
fundamental para mantener un sistema inmunológico sano y menos alterado.
Las
circunstancias que enmarcan lo que vivimos tienen alguna influencia en lo que
pensamos y sentimos, sobre todo si nuestra mente no ha madurado lo suficiente o
si los acontecimientos estresantes son numerosos, muy intensos y se producen
muy de seguido. Es más fácil elegir como cuidamos nuestro cuerpo y nuestra
mente que sobre elementos del entorno que no siempre están bajo nuestro
control. Cuidar bien de aquellas fortalezas internas que tenemos puede
contrarrestar la parte más negativa de un posible ambiente opresivo o
enrarecido. Y buscar un cambio de ambiente también te puede ayudar a
volver a sentir con fuerza que estas llen@ de vida.
Espero
y deseo que la música ponga un pequeño granito de arena para crear una
atmósfera relajada o divertida y que el tiempo te ayude a encontrar tu momento
y tu lugar para florecer en la mejor de las circunstancias. Existen semillas
que para germinar y despertar la vida latente que hay en ellas tienen que pasar
por periodos de calor y de frío y de ese modo poder romper su cáscara. Espero
que sepas aguantar el tirón de los momentos más duros y que más tarde o más
temprano llegue para ti la primavera y descubras, si no lo has hecho ya... que
te sientes bien, sobre todo contigo mism@: con tu físico y con tu alma. Deseo
que te des cuenta de que eres una persona digna de ser amada y respetada y que
creas en el lado bueno de la vida y en las cualidades que hay dentro de ti, así
como en todo lo bueno y lindo que hay en este mundo, por lo que vale la pena
levantarse, por lo que vale la pena vivir y seguir luchando día a día, paso a
paso. Más tarde o más temprano el tiempo y tu tesón te ayudarán a hacer
realidad tus sueños para que tu particular cuento de hadas se haga realidad y
el mundo reconozca lo que vales y lo que llevas dentro. Aunque parezca
increíble, si te atreves a ceder ante lo que es mejor retirarse a tiempo pero
sin rendirte ante lo que no debes renunciar bajo ningún concepto, escuchando a
tu mente y pensando con el corazón, llegará el día en el que todo lo dulce y
todo lo amargo, los claros y los oscuros, los tonos más graves y los más altos
se armonizarán y todo cobrará sentido, todo te habrá servido de aprendizaje y
entonces tu alma bailará y cantará en pie, radiante y agradecida por todo lo
recorrido y por todo lo que queda por andar...
Y hablando de
reconocimiento y de encontrar el lugar y el momento, estoy seguro de que muchas
personas que están satisfechas con su trabajo y con su labor en la vida,
a pesar de las dificultades y contrariedades que las condiciones difíciles
conllevan y que no van buscando el aplauso, sí agradecerían al menos un respeto
al esfuerzo que unos y otros estamos intentando hacer para sacar adelante el
futuro de esta civilización en los tiempos en los que nos ha tocado vivir.
Sanitarios, personal de limpieza, servicios sociales, servicios
socio-sanitarios en residencias, centros de acogida, albergues para personas
sin hogar, vendedores de supermercados, mercados, ultramarinos..., fuerzas de
seguridad, personas mayores, abuelos y padres que han luchado y luchan para
sacar adelante a las generaciones posteriores y todas las personas que se
esfuerzan por cuidar o servir a los demás de un modo u otro no necesitan
palmas, necesitan personas que usen su cabeza y su corazón para tener
responsabilidad, usar las mascarillas, guardar la distancia y no emborracharse
hasta perder la noción de lo que está pasando a su alrededor en estos
momentos. Si bebes alcohol hasta el punto de no poder recoger los residuos que
dejas tirados, aunque volvieras a la mañana siguiente a recogerlos, lo que das
a entender es que si tu embriaguez no te permite limpiar tu botellón cuando
terminas, lo más seguro es que los vapores del alcohol y tu falta de
solidaridad tampoco te habrán permitido permanecer consciente de las medidas de
seguridad sanitaria ya por todos más que consabidas... con el peligro que eso
supone sobre todo para la salud pública, en tiempos de P A N D E M I A, por si
alguien aún no se lo cree o no se ha enterado. El contagio de esta
enfermedad puede suponer daños en el aparato respiratorio e incluso la muerte,
como se supone que todos sabemos. Pero es que además, puede dejar huella en tu
organismo por tiempo indefinido, creándote asma, hipertensión arterial,
trombos, ictus... ¿De verdad hace falta que un juez nos ordene lo que debería
nacer de nosotros y lo que es simplemente de sentido común, de amor propio y de
respeto a los demás? Esta será la mejor manera de seguir adelante, por nosotros y por los que merecen la oportunidad de un mañana mejor.
¿Te parece mal
saludar con el codo o ponerte una máscara? Estos mínimos detalles son
formas de respetar a las gente con la que coincides... ¿quién sabe? a lo mejor
alguna de las personas que prestan un servicio a los demás y que se están esforzando
por curar, cuidar, alimentar, ... a los que que forman parte de nuestra
sociedad... a lo mejor algún enfermero, profesor, educador, trabajador social,
policía o dependiente de supermercado es un familiar, amigo o conocido tuyo, y
está luchando desde su puesto para que nadie se quede tirado en esta carrera
contra la enfermedad, pero también contra la irresponsabilidad y la ignorancia.
Por todos ellos, o al menos por tus mayores, gracias a los que hoy vives y
respiras, antes de perder la noción de la realidad y de bajar la guardia,
aguanta un poco y ponte, al menos, una máscara.
Hoy, por tanto como han
dado y por todo lo que ofrecerán, quiero reconocer el esfuerzo y la entrega de
todas las personas de buena voluntad de este país y de este mundo, sin
olvidarme, ya que esta es una página de música, de los artistas, todos y cada
uno de ellos. Mi agradecimiento a todos los músicos que nos entretienen y
motivan y también a las personas que, respetando los derechos de autor,
crean hermosas historias combinando escenas y melodías para conmover e inspirar
a través del arte. A mí me gusta apoyar mis palabras con canciones y vídeos
relacionados con los temas sobre los que me gusta pensar y con los que me
encanta emocionarme. En un día como hoy, en el que quiero poner en valor
la salud, como estado físico pero también como bienestar emocional
y satisfacción personal, me parece muy interesante mostraros este breve pero
significativo vídeo del canal de youtube de ErisLeFay, detrás del que hay una
generosa persona que ofrece una mezcla de la ilusión, el amor, el mito y la fantasía
de las películas junto con hermosas canciones. A veces, por un tiempo, algunas
personas se parecen un poco a la cenicienta, bajo cuya sucia vestimenta
había una persona llena de dignidad. Te recomiendo que no pierdas de vista este
canal y que lo apoyes suscribiéndote con tan solo un click o pulsando tu
pantalla desde youtube.
Lo
sepa el mundo o no, conocid@ o desconocid@ tú siempre serás ALGUIEN, un ser
lleno de vida y vida humana. Mientras tanto, cuídate muchísimo y no dejes de
cantarle cada día al gran regalo de la vida.
-¡Trágame tierra!- es un pensamiento que se nos pasa por la cabeza cuando nos
abruma el deseo de apartarnos y de volvernos invisibles... pero, después...
Después te acabas hartando de tanto drama y mejor te dices: -Por un oído me
entra y por otro me sale, ¿sabes? hoy no tengo ganas de preocuparme por cosas
sin sentido... ¿y tú? ¿Te apetece ser libre y pasar tres kilos del que
dirán? Pues para eso es muy recomendable llenar la mente de mensajes
inteligentes y si además de la mente quieres llenar tu corazón, como la música
nada mejor...
Hay que reconocer que la primera sensación que nos suele invadir cuando nos
sentimos humillados, ridiculizados, despreciados o señalados es la vergüenza y
la culpa, aunque a veces también acabamos por pagar con la misma moneda y
censurar y culpabilizar a quien nos coloca en el punto de mira y pretende
hacernos centro de las críticas. Vamos, que nos entran ganas de lo que
comúnmente se viene llamando mandar a alguien a... digamos freír espárragos
por esta vez... 🥘
Esos momentos en los que nos dan ganas de decir, como mínimo: "cuidadito
conmigo que tú no me conoces bien..." son comprensibles y estamos en nuestro
derecho de sentirnos así... igual que los demás están en el suyo de ver las
cosas a su modo. Claro que a veces no queda más remedio que pararle los pies a
quien cruza los límites... Pero si no es una cuestión de vida o muerte, o ya
le diste un toque de atención a quien tú piensas que se lo estaba buscando,
ahora relájate y respira, que la vida son dos días y no queremos ser
marionetas guiadas por los hilos de los comentarios de los demás. ¿O acaso
sí?
Pues la verdad es que un buen síntoma de equilibrio y sensatez es no dejarse
impresionar por los aparentes peligros u hostilidades que en ocasiones el
entorno pueda brindarnos por el hecho de que queramos pensar o hacer las cosas
de un modo diferente. No se trata de considerar que unos son perfectamente
buenos y otros son completamente malos. A menudo todo lo que pertenece al
mundo real tiene ventajas e inconvenientes, virtudes y defectos; ni todo
es blanco ni todo es negro, casi siempre hay matices. Y casi
siempre puedes elegir no dejarte deslumbrar por aquello o aquellos que se
muestran como los más inteligentes, los más justos, los más sabios o
poderosos... La felicidad siempre suele estar más dentro que fuera, ¿vas a
pedirle permiso al mundo y aguardar para ver si te deja ser feliz?... Antes de
aceptar algo como 100% razonable, irrefutable, indiscutible... pasa la
prueba del algodón...
Tener capacidad de análisis y pensamiento crítico es relativamente más fácil
cuando ya has alcanzado cierta edad. La cuestión es que a veces hemos
desarrollado hábitos por inercia cuando aún no teníamos edad o información
suficiente para desmontar ciertas conjeturas que en ocasiones podían obedecer
más a la falta de realismo o al taimado interés del emisor del mensaje que a
una decidida y sosegada intención de poner las cosas en su lugar en honor a la
verdad. Ningún mortal es verdad absoluta, ni justicia personificada, ni
esencia de palabra divina... Así que si alguna situación te pone en
predisposición de sentirte ridículo, avergonzado o incluso temeroso, quizá sea
que tienes la expectativa de que vas a sufrir en un determinado ambiente una
burla o desprecio que tiene simplemente la importancia que tiene, pero nada
más. ¿A qué temer? Ninguna mala cara o gesto de burla puede acabar contigo.
Reaccionar por costumbre como un niño fácilmente manipulable no es muy
inteligente en un adulto... Date tu tiempo pero sobre todo, date cuenta...
Espero y deseo que dejes tus miedos atrás. Puede que así veas y disfrutes
mejor de la realidad, que muchas veces es más bonita y llevadera de lo que
pensamos cuando soltamos cadenas innecesarias y caminamos sin bagaje extra e
inútil. Cuando la opinión de los demás es valorada por ti precisamente como
una opinión entre mil, la vida es "coser y cantar". Además, no
todas las risas son de burla; algunas personas se reirán contigo y tú siempre
podrás reírte cuando alguien cuyos miedos le impidan ser libre trate de
imponerte su voluntad porque sí. También deseo que me estés leyendo desde unas
circunstancias normales de libertad y que ni en tu casa, ni en tu escuela o
trabajo ni en tu país tengas que tener miedo ni a lo que dirás ni a lo que
dirán porque esto pueda poner en riesgo tu supervivencia.
Si es así, y no te va la vida en ello, confío en que si todavía te queda algún resquicio de temor a la opinión de otros, seas capaz de darte cuenta de lo poco que ganas y lo mucho que pierdes consumiendo tu energía, tu salud mental y física y tu precioso tiempo en preocupaciones que no compensan... Del miedo también se cansa un@, así que... ojalá que encuentres, quizá con ayuda de alguna canción, la forma de soltarte y de confiar en tus propias fuerzas, esas que han estado siempre dentro de ti y te han hecho resistir hasta ahora a pesar de las dificultades... Y ya sabes,
"si dicen que digan y si hacen que hagan..."
Ojalá siempre puedas decidir conquistar tu libertad para poder seguir cantándole a la vida...